Escritor no-ve(l)

14:47


Si has llegado aquí a través de un motor de búsqueda, en pos de la editorial mágica que publique a escritores que jamás lo han hecho, te advierto. Para de leer. Esta no es tu entrada. Principalmente porque esa editorial soñada no existe.
Te podrás sentir ofendido por mis palabras si acabas de terminar tu primer escrito importante (o el segundo, quién sabe) y crees que tu bonita Claudia, o tu encantador Tom, o esa deliciosa Amelia de la que tan orgulloso estas, o cualquiera de tus personajes, se merece estar en una librería más que algunos libros que habéis tenido la oportunidad de leer. Y quizá así es. Pero quizá, ese libro no es tan malo o quizá su autor trabaja en una editorial. O les ha dado un fajo de billetes, que lo mismo es.
Pero, si eso está publicado, yo también puedo publicar”, pensarás.

A mí me ocurría lo mismo. Lo cierto es que me sigue ocurriendo lo mismo. No sabéis las veces que he entrado en Google, he tecleado “Editorial para escritores noveles”, y he dado vueltas a la red, por delante y por detrás y de dentro a fuera y de fuera a dentro. He cambiado las palabras clave, he hecho click en no sé cuantos enlaces de editoriales que prometen el oro y el moro. Por un módico precio, claro.

Luego están las editoriales soñadas. Y por el amor de todos los Panteones que han existido, existen y existirán, si crees que has encontrado tu editorial, hazte el favor de buscar su nombre en Google añadiendo la palabra “problemas”.
Si no encuentras nada malo, ahora es cuando me tienes que hacer el favor a mí y decirme el nombre de esa editorial, porque has encontrado lo que se dice un diamante en bruto.

Nunca te fíes de una editorial.
(Sí, estás leyendo la gran creatividad de Minroud en directo. No me extraña que no me publique ni el gato).
Sé que has leído esa frase muchas veces. Pero lo digo en serio. Si alguien sabe lo que se siente buscando una editorial, esa soy yo. Pero también sé lo que ocurre si te precipitas, y, como yo diría en registro informal, “tiras pa'lante y que sea lo que Dios quiera”. Busca, busca, vuelve a buscar. Y no pasa nada si no encuentras lo que buscas. Dejalo estar. Igualmente, pocas editoriales, digan lo que digan, se arriesgarían a publicar a un novel por su cara bonita.
Y ya paro de decir estas cosas, porque estoy segurísima de que ya os habéis tragado todo el rollo de “registra tus obras” y “ten paciencia y no te desanimes”. Y si no os lo habéis tragado, no estáis en pleno derecho de ser escritor novel, porque esto no es un camino de rosas, y ese típico post es como una iniciación. Lo tienes que haber leído. A no ser que tu padre tenga una editorial, pero en ese caso, no tendrías problemas para publicar y no estarías aquí.
No me voy a ir por las ramas, porque, simplemente, hay un millón doscientos mil entradas como esta en Internet. Y sí, también hay muchos que llegan a este punto de “no te van a publicar”.
En este punto es cuando te mandan a la autopublicación.
En este punto es cuando empiezan los consejos reales de la Doctora Minroud.

Y mi primer consejo es el siguiente:
No te autopubliques en papel.
Da igual que te digan que X escritor famosísimo empezó con la autopublicación.
Vas a perder dinero, y te va a dar un disgusto. Maquetación y diseño, todavía es aceptable. Pero la impresión te cuesta un riñón. Y no te lo van a remunerar.
Todo esto tiene sus matices. Por ejemplo, si tu tirada es de cinco ejemplares de diez páginas, para repartirlos entre la familia, no tienes por qué calentarte la cabeza.

Pero en fin. No creo que la mayoría de escritores noveles quieran eso, ¿verdad?
Queremos darnos a conocer. Lo sé, en el fondo es todo lo que queremos. Que la gente nos lea.

Eso es lo que tienes que conseguir.
Este es mi segundo consejo. Autopublícate. En la red.
Subid vuestras historias. Conozco de sobra ese sentimiento que hace pensar que una historia es demasiado buena para subirla. Que se merece estar en la primera plana del New York Times.
Quizás llegues al New York Times, pero no va a ser con tu primer libro. O, mejor dicho, con la primera vez que saques a la luz tu primer libro, porque quizás dentro de muchos años lo redescubran como una “Joya inédita de gran escritor Perico de los Palotes”.
Ahí es cuando los que te están apoyando desde el principio se reirán. Tú también te reirás. Recordarás el sudor y las lágrimas, y la sangre de esa vez que te arrancaste un padrastro buscando inspiración y casi te llevas medio dedo por delante.
También está el miedo a que te copien. Eso, amigo mío, es algo que no te puedo reprochar. Pero gracias a la tecnología, hay al menos un lugar en el que si te quieren copiar, tendrán que copiarlo todo letra por letra. Y la gente es muy vaga, te lo aseguro.
Ese maravilloso lugar es Wattpad (www.wattpad.com) Tendrás que hacerte lugar entre fanfics de distintos tipos y fantasías adolescentes con One Direction que posiblemente vayan a tener más éxito que tu bonito libro, pero si vales, saldrás adelante.
Quizás hay más, pero no los conozco. Este es el que yo uso.

Tercer consejo:
No te quedes en una historia.
Haz un blog -¡de lo que sea!- que actualices habitualmente. Utiliza las redes sociales (TWITTER, TWITTER, TWITTER). El “Rol Play” no es una pérdida de tiempo.
Presentate a concursos, no tienes nada que perder, y mucho que ganar. Demuestra tu talento siempre que puedas, y no temas desperdiciarlo: he leído “fanfics” mejores que algunas historias originales. ¡Hay un mundo ahí fuera, y las nuevas tecnologías están aquí para ayudarnos! Tenemos una suerte increíble de poder estar todos conectados.
Y una última cosa. El dinero es lo de menos. Si te dicen “¿Eres escritor y no ganas nada? Vaya timo”, ignóralos. Gente estúpida hay en todas partes, e intentarán desanimarte (Por ejemplo, a mí un niñato me dijo, cito textualmente “Yo escribo cualquier cosa y seguro que me la publica Anaya o algo mejor y tú tienes que ir lamiendoles el culo a editoriales de mierda pa' que publiquen tu mierda libro”). No eres J.K. Rowling, y nada va a ser fácil. A Jo tampoco le fue fácil. A ella la mandaron a la mierda educadamente muchas veces. Qué demonios, tampoco querían publicar a Cervantes, y mirad, ahora todo el mundo lo conoce, ¿no?

Tienes que ganar seguidores, personas que te lean.
Cuando consigas eso, publicar será mucho más fácil. Una editorial no está formada por idiotas. Si les mandas un correo en el que indicas lugares en los que se aprecia que dos mil personas desean comprar tu libro, Editorial X no va a pedirte dinero, porque se dará cuenta de que tú les vas a dar dinero.

Dinero. Vaya una palabra desagradable y asquerosa.
Olvidate de los euros. Escribe para ti mismo, para tu gente. Que tres papeles arrugados y malolientes no te corten las alas.

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