Proyectos

10:00

Proyectos como en work in progress tengo unos treinta, porque por ahi va el recuento de las ideas que he empezado a desarrollar. Unas cuantas tienen la trama resuelta, y solo un par de elegidas son las que tengo programadas acabar en un futuro próximo. Al final de 2016 dividí este año en los libros que iba a escribir: no he cumplido nada, pero aqui os presento a los hijos que más han crecido.


Los inconvenientes de ser Venus.

Eloísa Arroyo. Cuarenta y tinte. Conjunto del Corte Inglés. Bolso de piel sintética. Labios de cereza. Moño de azafata. Un borracho que se sentía poeta dijo de ella que cazaba mariposas con la miel de los labios de sus vecinos.
Mientras el boli BIC hacía un puente entre su labio inferior y su mano izquierda, la otra Eloísa, la del metro setenta, el pelo castaño y las gafas de pasta, miraba la fotografía que había sacado de Internet, pensando que, en definitiva, Arroyo no había hecho algo tan malo. Lo único que había hecho era de casamentera, aunque no muy fructuosamente, porque las parejas, como regla general, se separaban a los cuatro meses. Si se pensaba así, Eloísa, la periodista, no debería estar escribiendo ese artículo.  Pero había que añadir que todo lo hacía por propio beneficio. Y también había que añadir lo de Maspalomas.


Semanas después de la muerte en extrañas circunstancias de Eloísa Arroyo, la cautivadora jefa de personal de una importante empresa, una acusación en principio ridícula lleva a un escándalo en la prensa española. 
En una carrera contra el resto de periodistas, la otra Eloísa, la que está peleando por conservar su trabajo, se decide a averiguar la verdad acerca de Arroyo. La otra Eloísa no tiene las curvas de Arroyo, pero sí la determinación de mil jefes de estado. En su afán por llegar al fondo del asunto, se encuentra con que el asunto llega más abajo de lo que había pensado, con que se ha metido en la boca del lobo y con que si quiere sobrevivir, tiene que dejar de ser solamente la otra Eloísa, la de los dedos manchados de tinta y  las zapatillas sucias, porque no acabará el trabajo que Arroyo empezó si no crece y acepta los inconvenientes de ser Venus.


Escritor de bolsillo

Había una vez un exprofesor de literatura con ínfulas de escritor que se propuso el lujo de mudarse a Roma. Tenía treinta y pico, el pelo castaño oscuro, la nariz muy recta y los ojos azules, y no tardó demasiado tiempo en encontrar un piso grande y bien iluminado del que enamorarse, con un alquiler que solo costaba uno de los riñones que había ganado con «Ojos de tormenta».
Veinte años y unas cuantas canas después, aún no lo había comprado,  y el precio por llenarlo de mis cachivaches, aunque se había ido rebajando progresivamente con el paso del tiempo, no tenía lugar en mi política de austeridad. Sin embargo, no estaba dispuesto a mudarme. Veinte años son veinte años y yo soy un animal de costumbres.
Andrea Carughi no es un bohemio, eso lo sabe cualquiera nada más verlo. Andrea Carughi no va a vivir más de sus cuentos, eso lo saben los que se paren a mirarlo. Andrea Carughi necesita ayuda para que lo salven, pero eso jamás lo diría.
Andrea Carughi, un escritor italiano que se encuentra con que su pasión ya no es suficiente y con que lo que antes era su pasión ya no lo hace vibrar, decide empezar a repartir el dinero que le queda para vivir más o menos cómodamente hasta encontrar una solución. Así, conoce a Selena, una joven profesora con la que empieza a compartir piso. 
En realidad, Selena es parte de la solución final, pero ellos no lo saben todavía.

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